Cuando viajaba aburrido en un coche
Tenía que viajar de Santa Fe a Diamante, quería ir al motoencuento. Esta vez el viaje no era en moto. Salíamos con Javier mi primo, Mauricio un amigo, y mi papá. Habíamos preparado las cosas esa mañana mismo y a la tarde ya partíamos, se iba haciendo de noche. Aunque el camino parecía corto, nos tomamos un tiempo en llegar. Cada tanto me dormía entre las charlas y el mate, el mate que iba y venía. Acaso era que viajaba aburrido en un coche, sería eso lo que causaba la somnolencia. No tendría porque aburrirme así, ya que no es algo de todos los días viajar con un amigo y en familia unos días a disfrutar de un evento, con motos, alcohol, bandas de rock y mucho ruido. Estas salidas no abundan en mi vida, son algo fuera de lo común, así lo fueron y así serían por un buen tiempo más. Estabamos llegando al motoencuentro en el camping de Diamante. Paramos en el portón, pagamos las entradas y uno de la organización se acerca a mi papá que manejaba, para decirle que los autos van en otro ...