Felicitat
Iba el bardo caminando triste por lo callejones de la ciudadela, al bardo que cantaba tragedias y desdichas, que se había vuelto sabio en ellas, se había obsesionado en el último tiempo con la felicidad. Pero tenía un problema, nunca había pasado un día entero feliz, así que conseguirla como él la quería no podía. Le era menester porque ansiaba escribir una gran canción y con su guitarra ir cantando por todas las tabernas y alegrar a la gente en vez de provocar lágrimas. Unos días después, en uno de esos antros nocturnos que él frecuentaba, mientras charlaba con una damisela, alguien se le acerco al pasar y le dijo que unas brujas que viven abajo del puente camino a la montaña tienen todo tipo de pociones incluída la que causa felicidad. Intentó contestarle, pero cuando giró ya no había nadie atrás. A la mañana siguiente, como siguiendo una corazonada, salió en busca del puente que le habían mencionado. Fue en un caballo que consiguió en el establo siguiendo la direcció...