El universo del Martín Gato
Me despierto a la noche , después de una larga siesta, 15 horas corridas, que barbaridad, un descanso así arriba de un árbol es el sueño de cualquiera. Desde abajo me llamaba Michaela, nuestra reina, yo Bubastis, y Nefertiti, teníamos que cazar algunos pájaros para alimentarnos. Empezamos rastreando uno que estaba que estaba cerca, al acercarse un poco Nefertiti este salió huyendo. Michaela salió entonces tras unos cuises pequeños, pero estos entraron velozmente en su madriguera. Así fuimos pasando la tarde sin poder cazar nada y se aproximaba la noche. Tanta persecución sin poder cazar nada me dió mucha sed. Fui al río a beber poco de agua. Al asomarme no estaban ahí mis bigotes de gato. Pero sí mi cara de humano, cosa a la que no le di mucha importancia pese a la confusión inicial. Le hice un miau a ese humano que veía en el reflejo, como si lo reconociera. Cuando terminé de beber, con mi lengüita gatuna, me incorporé, estaba en casa frente al espejo del baño, era de ...