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Dulce como el álmibar

Flor de la vida Dulce como el almibar Vuelves adictos a los que tocan tu piel Tu cálida sonrisa Derrite corazones Pero fueron las mala intenciones De tus mentiras Las que saben peor que la hiel Flor de la vida Que sorpresa para mí Encontrarte en este día Jamás pensé cruzarte así Sin extrañarte y sin imaginarte Subiste por una puerta y pasaste a mí lado Sin reconocerme Pero mis ojos no te olvidan Flor de la vida Otra triste ironía Cuando mas te pensaba  Cuando mas te buscaba Mas te escondías Ahora que no te deseo brotas de día Quiero probar tu delicioso almibar de tus besos Pero con cuidado Porque sé que luego tus besos Se transforman en hiel

Bajada Grande

 Ella quería una rosa roja, y yo quería dársela. Un inconveniente del momento hizo imposible ese intercambio. Volvía así a Santa Fe, pensando en cuando la vería de nuevo, si podría entregarle ese regalo. Pero parece ser que el destino tiene otros planes, y que los corazones se marchitan antes que las rosas. Primavera absurda, empieza y florece, pero se marchita antes de poder tenerla otra vez. No me diste chance primavera de hacerte una estación entera, te marchitaste antes de que llegase el otoño, y al final, las espinas de tu hermosa flor terminaron todas lastimando mi corazón. El rojo sangre que brota, primavera, son las heridas que llevo, estan en mi piel, en mis manos y mi mente. Mi mente primavera, quedo ilusionada, revolucionada al tenerte, que sería del invierno primavera, sino saliera el Sol una estación entera. Quiero ir a Bajada grande de nuevo, visitar la costanera, la ilusión renuevo, pero tu flor quito me alejo, prefiero ser un animal salvaje, un conejo, y pasar tranq...

Mi mamá y el jazmín

 La flor preferida de mi mamá es el jazmín. Pero el jazmín es frágil, tiene un perfume exquisito que invita a llevárselo consigo. Por el contrario mi mamá es fuerte, su carácter tiene un perfume invasivo, que parece abarcar mucho más que donde ella está, a ella no hace falta llevarla, porque viene de ahí. Son pocos los momentos donde mi mamá se brinda cariñosa y vulnerable, donde se asemeja al jazmín. La mayoría del tiempo ella prefiere ser una madera dura, cuadrada, resistente y con los límites bien claros. Cada tanto deja de lado esa rectitud, de la madera cuadrada, bien tallada, geométrica, para compartirse agradablemente en el rato de una charla como el perfume del jazmín. Puedo decir así que mi mamá es apariencia un roble, pero que su corazón está hecho de jazmín. Antes de la flor, su noble madera, debidamente delimitada y simétrica, protege su aroma floral de dulces y emotivos sentimientos. Y yo no puedo más que verla como es, porque soy su hijo.

Sexo y lluvia

 A veces hay cosas que dan ganas unas de la otras. A veces la lluvia da ganas de sexo y el sexo ganas de lluvia. Son como una pareja inseparable, oler la tierra mojada y sentir la humedad, a veces dan gana de oler una vulva mojada y sentir su humedad. Tener una carpa en un parque, un día lluvioso, sentir esa compañía adecuada, son momentos que deben valorarse el doble, ahh! y aguantar cuando embestís, sabiendo que cada embestida puede significar acabar, es un momento muy intenso. El buen sexo y el estar bien atendido ayuda a estar feliz. Son como pequeñas lágrimas de felicidad que todo lo mojan. Se acabó. Fin.

Simón, el hombre de la naturaleza

 Cuando un domingo los amigos se reunían para tomarse unos mates y pasar una agradable juntada, llegaba Simón en su bici, cansado de tanto pescar. Se había levantado temprano, a las 6am, y al rato ya había partido con sus cañas en la búsqueda de algún dorado o sábalo rico para preparar. Cuando llegaba por fin con sus amigos, traía sus panes "proteicos", como  él les llamaba. Y compartía esos mates, traía también la redonda y se ponía a tirar unos pases, hacía gambetas, algunos jueguitos, algún lujo. Nunca nadie se imaginó que las tarde así se terminarían por un tiempo, que el bullicio de la ciudad y las juntadas en la costanera se apagarían. Simón quería volver a la naturaleza, quería volver a Villaguay. Y así, casi sin avisar, Simón que ansiaba tanto cortar leña, pescar a toda hora, ser apicultor, y trabajar la tierra, se volvería a sus pagos a hacerse uno con la Pachamama. Reencuentro, porque todo lo qué es noble y bueno se reencuentra, Simón y sus amigos se volvieron a enc...

Ironía

 Nunca toco una mente que no entiende de ironías se escapan de entre los dedos sus finas verdades que no son mías Si algo decía a destiempo usando ironías tengo miedo a las réplicas porque no se esquivarlas a tiempo Realmente lo siento  cuando habló con alguien que no entiende ironías hago muecas, me tiento Quisiera enseñar a entenderlas a quien no entiende ironías me gustaría pensar que se puede ayudar a comprenderlas. A veces me sofoca por tanta delicadeza oh fina ironía que con tan poco provoca Las pienso y las evito a las ironías quien pudiese decirlas todas hablar ese lenguaje exquisito También ellas me esquivan  saben que tengo otras respuestas otras ironías no vienen se van También por deleite las escribo a las ironías a veces amigas, a veces desconocidas Prefiero guardar el motivo de por qué escribí esto.

Celeste, la que vivía comiendo

 No se sabe bien el porque, si era la causa, que vivió de cachorra en un baldío, o que en sus primeros meses no tenía dueño, pero si había algo que le gustaba a la gata Celeste era comer.  La descubrieron sus dueños después de adoptarla. Esa era su pasión principal, apenas veía a alguien en la cocina preparando algo para cocinar o guardando algún alimento, allí aparecía ella, a pedir un poco. No perdía oportunidad si es que escuchaba algún ruido en su plato, allí estaba, lista para buscar comida. También tenía otras pasiones, la que más interés le despertaba después de la comida era mirar a los gatos que desfilaban por los techos, Porota, la tía abuela de su dueño Martín había dicho, que Celeste era una gata "varonera". A causa de tanta pasión por los michis, y uno en especial que era negro, al cual le maullaba con pasión, le suplicaba con tiernos sonidos gatunos que se digne a prestarle atención. Decidió subirse al borde de la ventana a observarlo y a continuar su suplica. T...

Pesadilla

 Eran las 3 am, y recién recuperaba el movimiento. Estaba teniendo una parálisis de sueño. Apenas pude moverme mire la hora, no iba a poder dormir profundamente si esto continuaba así. Ya llevaba un mes de reiteradas pesadillas. Soñaba que me despertaba en una cueva, se veía la luz tenue de un fuego apagándose y cerca mío, una sombra negra con una boca enorme y unos dientes afilados que me miraban fijamente. Yo intentaba moverme, correr, huir, pero no podía, la sombra se acercaba y preparaba algo filoso, como una roca negra, puntiaguda, con la que intentaba abrir mi cuerpo... de repente, podría moverme, todo se ponía borroso, allí estaba en mi cama, quería saber la hora, eran las 3:30hs. A la mañana siguiente debía trabajar, pensaba en todo lo que tenía que hacer en el día, me iba organizando mentalmente. Sin embargo, no podía concentrarme del todo, había algo que me lo impedía, no podía pensar con claridad. Salí así al consultorio. Al llegar, Verónica, mi secretaria, me dijo que l...

La sombra negra

 Beatriz se dedicaba al reiki, tenía un consultorio cerca del centro a donde atendía a sus concurrentes. En el departamento de al lado se reunían los espiritistas, que allí tenían su iglesia donde rendían su culto. Cuando ella se los cruzaba en la escalera, siempre se saludaban afectuosamente, y mas de una vez alguno de ellos se había hecho atender por ella para que le brindara su terapia. Alberto, era él que mas la frecuentaba junto con Silvana, de aquellos que participan del culto, así que a ellos dos Beatriz les tenía cierta confianza. Una tarde llegando apurada para unas sesiones que tenía, trastabillo en la escalera de entrada, no hizo pie y cayó, su golpe al caer se escuchó fuerte. No podía levantarse, así comenzó a pedir ayuda. A los pocos segundos apareció Alberto a levantarla, este la acompañó a solas hasta su gabinete, donde le preguntó si estaba bien, ya que últimamente la notaba nerviosa y triste. Ella le contó que las cosas en su familia no estaban bien, que estaba div...

Alexito, el nene que no quería comer

 Alexis,  también conocido como alexito, era un nene chiquito, de poco mas de 8 años. Qué desde que tenía 3 años no quería comer. Se levantaba a la mañana temprano, bueno, temprano para él, que eran las 10 de la mañana, antes de que su mamá se levante, como a las 12 del mediodía. Lo que hacía primero era ir corriendo, prender la compu y desayunar jueguitos, su preferido era Roblox. Su tío Martín le decía, Alexis nene, no queres desayunar una leche ya que recién te levantás, a lo que el nenito decía fuertemente que no. Entonces su tío insistía, nene, lo primero que tenés que hacer al levantarte es comer y tomar algo, tomar un desayuno, a lo que el nenito respondía que no, que justamente recién se levantaba, que tenía hambre, pero mucha hambre, hambre de jueguitos. Y así pasaba la mañana Alexito, jugando jueguitos en la compu, hasta pasado el mediodía, devorando imágenes que veía en su computadora, sin tocar una masita o una leche. Llegaba la hora del almuerzo y su abuelo Esteba...

Extrañar

  Villa Cariño Iba llegando a Paraná, habíamos quedado con Serena en vernos ese viernes, o el sábado. El viernes coincidía con una fiesta de una amiga de ella, sería la primera vez que pasaríamos la noche con amigos, generalmente salíamos solos, puesto que nuestra relación era así y no había intenciones de cambiarla, durante las pocas y felices semanas que llevábamos. El plan era encontrarnos a las 21:30 en la terminal, pero yo me demoré y terminé arribando a las 22:30. Apenas bajando del Etacer, le aviso que llegué, ella me contesta, yo ya estoy, comprame algo para calmar la acidez en el kiosco. Compro y voy a buscarla donde siempre, subo al auto y digo, - ¿vos decís que hace frío? Porque traje una camisa, ella me mira dubitativa, entonces caigo, y digo, - hola, buenas ja, perdón que ni saludé, todo bien?; - hola, dice ella, bien, qué me decías; - si llevo camisa o no; - no sé; - bueno, sí la traje la voy a usar, ya fue. Empezamos a hablar de que comprar para tomar allá y dond...

Nos veremos de nuevo

El espíritu del parque, Martín F., mi amigo: Querido amigo, sé que nos veremos de nuevo , sé que eras ateo y que rechazabas profundamente la religión, cualquiera esta sea, aclaro porque no nos veremos por fuera de la Tierra, sino en los recuerdos, en mí memoria.  En los recuerdos que tengo contigo, los últimos días venías tarde, en ese rato tomábamos unos mates y nos poníamos al días con nuestras cosas. Sé que tenías tus sueños, tus metas, y que algunas eran comunes a las mías. Querías tu independencia, poder llevar adelante tu vida sin ataduras. Intento no pensar mucho en por qué tomaste esta decisión, yo también caminé por ese pasillo con las mismas dudas y miedos y decidí seguir intentando. Sé que vos solo querías lo mejor y qué si hiciste esto fue porque consideraste que era lo más apropiado y qué tal vez la vida estaba muy complicada, como yo analizabas las situaciones profundamente. Siempre me quedaré con tus chistes con doble sentido, con tu alegría ante las cosas pequeñas,...

Todo es prestado y yo también

  Me siento asfixiado porque sé que el aire que respiro es prestado. Me siento solo porque sé que el tiempo compartido es prestado. Mi tiempo prestado es también y por eso muero un poco todos los días, yo también prestado soy. Si quiero comer, como una carne prestada, un cereal prestado. Hay días que no quiero salir, hay días que prefiero no abrir los ojos, todo es prestado. Mis ideas van y vienen, las palabras que se escriben se borran, todo es prestado. Si me pongo unas zapas y camino, las huellas se borran, el camino es prestado. Todo es prestado. Necio es el que se cree dueño de algo, porque todo es prestado, las cosas por más duraderas solo duran un tiempo y luego desaparecen o se van a otras manos. Solo podemos conservarlas un poco más si las tenemos siempre presentes, en nuestras acciones, en nuestra memoria. Por eso la eternidad no existe, todo es prestado. Si la eternidad fuese algo sería un tiempo finito, con sucesos, cosas, entes, que se repiten, en un escenario, dentro ...

2023 te espero para...

  Para compartir con nuevos compañeros. Para tener nuevas aventuras rodeado de amigos. Para levantarme si me caigo, para no esconderme si tengo miedo, para ayudar si es necesario. Para avanzar si hace falta, para quedarme donde estoy si caminar no me lleva a donde quiero, para volver si ese es el camino. Para volar cuando me siento libre, para pensar si estoy quieto, para jugar si aprendo, para sentir cuando amo. Para nuevas historias, para contar con palabras lo que vivo, lo que pienso, lo que me pasa. 

Un niño llamado Lionel

  Había un niño llamado Lionel, él solo quería jugar a la pelota. Le gustaba hacer partidos con sus amigos, y cuando la tenía corría entre todos y metía goles increíbles. Aunque a veces fallara o no pudiese jugar, su abuela estaba siempre ahí para animarlo o pedir que lo dejasen jugar, le decía al que le tocase "te va a cambiar el partido". De chiquito jugaba en torneos con el equipo de su corazón con sus amigos, hasta cinco veces lo intentaron juntos. En el primero, Lio, perdió por penales y quedó afuera. El segundo lo perdió por goleada, pero eso no lo desanimó y llegó a un tercer torneo donde perdió por un gol a minutos de terminarse. El cuarto también y aunque quiso dejar los colores que amaba, los de su equipo del corazón, luchó y persiguió su sueño, hasta que en el quinto lo ganó. Levantó la copa con sus amigos y juntos festejaron por todo el barrio. Nadie se olvidó de su abuela que lo apoyó cuando nadie lo apoyaba, El niño Lionel creció y tras intentarlo 5 veces tambié...

El universo del Martín Gato

  Me despierto a la noche , después de una larga siesta, 15 horas corridas, que barbaridad, un descanso así arriba de un árbol es el sueño de cualquiera. Desde abajo me llamaba Michaela, nuestra reina, yo Bubastis, y Nefertiti, teníamos que cazar algunos pájaros para alimentarnos. Empezamos rastreando uno que estaba que estaba cerca, al acercarse un poco Nefertiti este salió huyendo. Michaela salió entonces tras unos cuises pequeños, pero estos entraron velozmente en su madriguera. Así fuimos pasando la tarde sin poder cazar nada y se aproximaba la noche. Tanta persecución sin poder cazar nada me dió mucha sed. Fui al río a beber poco de agua. Al asomarme no estaban ahí mis bigotes de gato. Pero sí mi cara de humano, cosa a la que no le di mucha importancia pese a la confusión inicial. Le hice un miau a ese humano que veía en el reflejo, como si lo reconociera. Cuando terminé de beber, con mi lengüita gatuna, me incorporé, estaba en casa frente al espejo del baño, era de ...

Todos los niños nacen

Todavía existe hoy en día la creencia, a pesar de todos los avances científicos y sociales, de que hay niños que no nacen. Yo por mi parte no llamaría jamás a nadie que no haya nacido más que nada, sin títulos, o tal vez quizá sean un conjunto de células, células vivas en algún caso, pero sin conciencia y sin posibilidad de sobrevivir por medio alguno, y por lo tanto no tienen nombre. Tampoco por ello se los entierra o se los pone en ataúdes cuando no nacen, tampoco se dice que mueren, o se los anota con los difuntos, porque aquello que no nació no puede morir. Escribir loas a los niños por nacer, cuando esto implica más bien la muerte, ya que todos los niños que por nacer ponen en riesgo con su parto la vida de su madre, no pueden menos que hacer asesinos a quiénes los defienden. Cualquiera sea el caso en el que el feto, porque ese es su verdadero nombre, no llega a conocer la luz, es siempre motivo de discusión por la gente que tiene ideas retrógradas y está cerrada a escuchar aqu...

El halloween del Martín lagarto

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Me desperté el primero de noviembre con un hambre feroz, sería capaz de comerme una mesa entera llena de desayunos. Se me antojaba comer conejo al escabeche, y aunque no lo estuviese del todo cocido, me comería hasta una liebre. De repente al acercarme a la mesa sentí la respiración de algo durmiendo abajo, así como un ronquido liviano. Miré y pude ver un perro negro, mediano, era el Elio, mi perro. Abrí grandes mis fauces, y me lo comí, y así y todo seguía con hambre, que era lo peor. Así que fui a la heladera y me comí el escabeche de conejo, y todo lo demás que allí había.  Se hace tarde pensé, miré el reloj, eran casi las 8am, me fui al baño corriendo a afeitarme. Pero había un problema, no tenía barba, ni pelos, ni nada que afeitar, en su lugar solo había escamas grandes, oscuras y verdosas. Arriba de ellas, unos ojos como metidos hacia adentro, soy un lagarto pensé, un cocodrilo humanoide, no hace falta afeitarme me percate. Sí me puse aceite para abrillantar mis es...

A veces me dejo llevar

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Suelo ser una persona estructurada que planifica desde grandes aspectos a pequeños detalles de su día a día, son pocas las ocasiones donde actuo sin seguir ninguna premeditación. Pero a veces me dejo llevar como si el viento me hiciese volar con él, hacía otras direcciones sobre las que nada había planeado. Con ideas suelo volar hasta pensamientos muy locos, que hablan de infinitos, de universos paralelos y múltiples, de que pasaría si un aspecto mínimo de mi vida, pero importante, hubiese sido cambiado, si seguiría siendo el mismo. Se me ocurre así, un Martín jugador de fútbol profesional, un Martín profesor e investigador de Matemática en alguna prestigiosa universidad. Y también quizá pienso si en otro universo los dinosaurios no se extinguieron y hay quizá un Martín lagarto que devora todo. De una idea rebuscada a una idea extraña voy viajando un poco todos los días cuando me dejo llevar. Pero también hay otro dejarse llevar, qué es el salir a dar una vuelta, a un lugar nuevo, sin ...

Asertividad....

  Me gusta escribir por impulsos, suelo seguir las palabras que me surgen y las escribo tal cual vienen a mi mente con pocas correcciones. Y así dejo que surjan como el aroma de las flores en una cálida mañana primaveral, o como el canto de los pájaros cuando sale el sol. Que vengan brotando libremente al encuentro de unas con otras, a su antojo. Quizá sea un capricho mío en no ordenarlas de una forma u otra, de no tratar de encauzar un río que viene desde lo profundo de la mente y que quiere llevarse a toda idea por delante con la fuerza de un tsunami. Así que dejo a los vocablos caer a su gusto, sin ataduras, como la lluvia que todo lo moja y todo lo alcanza con sus pretensiones. Aunque tal vez estas pretensiones sean tan sólo que sean leídas, y no menos importante es que le generen algo a quién las lee. En la vida en general es difícil dejarse llevar por impulsos sin moderarlos un poco, hay espacios como el arte, y la escritura como arte en particular que nos dan la oportun...